sábado, 21 de junio de 2014

Sin afanes.

Salomòn nos explica ocasión tras ocasión en el libro de Eclesiastés, que lo que el hombre no debe de buscar en èsta vida es afanarse. Todo tiene que llevar un ritmo, un camino, un plan. Todo lo tenemos que hacer en su momento y no debemos de tratar de adelantarnos o de acelerar lo que hemos de realizar. Esa aceleración en nuestros trabajos se llama afán. Y no le agrada a Dios.

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