Pablo le dice a Timoteo que un buen creyente y predicador del evangelio verdadero de nuestro Señor Jesucristo, debe conformarse con tener ropa y comida. Que no debe tomar el predicar el evangelio como una forma de vida ostentosa o de riquezas. El predicar el evangelio de Jesucristo es un llamamiento no un negocio.
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