Pablo nos enseña que no debemos dejar de recordar que Jesucristo, descendiente de David, fue levantado de los muertos. Resucitò, y que esa es la fortaleza de nuestra creencia. Ningún otro líder en ninguna otra creencia ha resucitado. Por eso es que nuestro Dios es el Dios de dioses. Que nuestra fe es verdadera. Y que debemos predicar ese evangelio de resurrección.
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