sábado, 17 de mayo de 2014

Recibamos todo de Dios.

Una de las características que debe sobresalir en la vida de los creyentes, es que debemos aprender a recibir de Dios no sòlo lo bueno que nos sucede sino también lo malo. Y, entendiendo que lo que nosotros consideramos malo porque no nos gusta, no quiere decir que Dios lo permita para hacernos daño, sino todo lo contrario, lo permite para que avancemos en la caminata. Amèn.

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