Pablo nos explica que todo predicador es un embajador de Dios, y que por lo tanto, lo que dice no es lo que èl quisiera decir sino lo que Dios le dice que diga. Un embajador es un representante de su nación, un predicador es un representante del Reino celestial. Y por lo tanto, debe acercarse a Dios para saber què es lo que Dios quiere que èl predique.
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