sábado, 15 de noviembre de 2014

No es contra hombres.

Nos enseña Pablo que la lucha que tenemos los creyentes aquí en la tierra, no es contra simples seres humanos sino es contra potestades de las tinieblas, contra espíritus malignos. Y que, por lo tanto, nuestra lucha debe de ser reforzada por un Espíritu superior, es decir el Espíritu de Dios. Solo con nuestras fuerzas no podremos vencer nunca.

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