La palabra de Dios nos enseña que de sueño en sueño, descansando y descansando, haciendo una siesta aquí y otra haya, y cruzándonos de brazos... es el mejor camino para llegar a la pobreza. Dios nos da herramientas para que tengamos todo lo que deseamos, pero a nosotros nos toca trabajar. Dios mismo lo dijo: "Y te ganaràs tu sustento, con el sudor de tu frente". No dijo: "Con el sudor de la frente ajena".
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