El corazón que hace planes perversos, eso no agrada a Dios. El quiere que nuestros pensamientos y nuestros actos vayan en favor de la gente necesitada y no en contra. Dios también aborrece los pies que corren al mal, èl desea que luchemos en contra de nuestras debilidades y no que seamos fáciles al pecado. Y por último, Dios aborrece el testigo falso que dice mentiras. En otras palabras, si no nos consta algo no lo podemos asegurar.
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