martes, 3 de noviembre de 2015
La correcciòn.
Cuando pensamos en corrección pensamos en castigo, pero la escritura nos dice que no necesariamente la corrección lo es. Jesús corrigiò a sus discípulos de la religiosidad y no por eso los castigo sino que los instruyò. Con la instrucción nosotros corregidos la religiosidad que tanto daño nos hace, como les estaba sucediendo a los apóstoles, pero cuando fueron corregidos por el evangelio de Jesús entonces lograron su salvación. De todos los religiosos del tiempo de Jesús sòlo se salvaron Josè de Arimatea y Nicodemo, todos los demás participaron en la condena y muerte de Jesús.
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