Los labios del justo orientan dice la escritura, mientras que las palabras de los necios, los perversos y los pervertidos matan. Tenemos que tener una lucha diaria y a muerte con dominar nuestra lengua y nuestros pensamientos, para que cuando hablemos le demos vida, ànimo, entusiasmo y determinación a las personas. No podemos ni debemos andar por la vida maltratando a la gente y menospreciándola.
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