Los malvados son comparados en la escritura con tormentas. De esas tormentas horribles que uno quisiera que terminaran pronto porque nos dan hasta miedo. Pero, la vida del creyente dice la escritura que es un bálsamo para otras personas. Esa clase de personas debemos buscar ser los creyentes, personas con las cuales otros quieran estar y no huir, porque ven en nosotros soluciones y no problemas.
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