Santiago nos enseña que todo aquèl que sabe hacer el bien y no lo hace, peca. Dios se alegra mucho que hagamos el bien, no sòlo para gozo de èl, para gozo otros, sino para gozo personal de nosotros. Cada vez que le hacemos bien a alguien, el Señor permite que seamos màs felices.
No hay comentarios:
Publicar un comentario