En la parábola del Hijo pròdigo, leemos que en un momento de su vida èste hijo exclama: "Si tan sòlo". Esa es una expresión que usamos cuando hemos cometido un error, nos damos cuenta y hasta entonces pensamos: "Esto se podía haber hecho de otra manera, y el resultado hubiera sido bueno". No esperemos llegar a ese momento triste. Siempre pensemos antes, planifiquemos antes, consultemos antes, calculemos antes... de hacer o decir algo.
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