miércoles, 30 de abril de 2014

No te olvides de los pobres.

Si hay algo que conmueve el corazón de Dios, es el hecho de que compartamos nuestro pan con el pobre. Dios no puede quedar sin acción hacia nosotros, si le damos de comer a un anciano solitario, a una viuda anciana, a un niño de la calle, a un desvalido. Extender nuestra mano hacia alguien con hambre, agrada a Dios màs que mil oraciones y mil sacrificios. Hagàmoslo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario