La Palabra de Dios nos manda a que prediquemos el evangelio. Pero, que se lo prediquemos a los pecadores no a los que ya son santos (elegidos, separados) por y para Dios. Entonces, eso indica que hemos de predicarle a los pecadores, pero para eso, en "ocasiones" tendremos que hacer lo que hizo Jesús sentarnos a comer con ellos, pero para predicarles no para pecar con ellos.
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