Pablo le recomienda a Timoteo que haga oraciones por todos, pero especialmente por las autoridades y por los gobernantes, para que el pueblo pueda llevar una vida tranquila, en paz y sobre todo piadosa. Sin paz y sin tranquilidad, sin seguridad y sin gobernantes temerosos de Dios, la vida que lleva una nación no puede ser una vida piadosa sino de desorden, de abusos, de mentiras y robos.
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