viernes, 1 de agosto de 2014

Los desòrdenes.

La juventud es algo precioso en la vida del hombre, pero tiene el problema de que si no tenemos cuidado podemos caer en desòrdenes que no agradan a Dios. Los grandes criminales no se formaron de grandes sino cuando eran niños o adolescentes, pero también los grandes hombres de Dios. Pidamos a Dios que nuestros padres, nuestros familiares, nuestros maestros, y toda persona que se nos acerque nos guìe en los caminos que agradan a Dios.

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