Timoteo fue un discípulo de Pablo que también se convirtió en Apóstol, gracias a sus principios morales, a su educación cristiana, a su disciplina, a su orden, a su entrega, a su respeto por los negocios de Dios. Y todo, por la influencia que recibió de su madre Eunice y su abuela Loida. No debemos por tanto despreciar lo que digan nuestros padres ni nuestros abuelos.
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