El apóstol Pedro nos narra: "Miren que pongo en Siòn una piedra principal escogida y preciosa, y el que confiè en ella no será jamàs defraudado". Esto lo repite el apóstol Pedro pero lo dijo por primera vez Isaías, ochocientos años antes de que sucediera. Y en su momento nació el Hijo de Dios en Jerusalén y fue puesta la piedra principal y preciosa en Siòn. Y desde entonces todos los que hemos confiado en èl, no hemos sido ni seremos defraudados.
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