Nos narra Pedro en su primer epístola que, luego de que somos elegidos por el Señor, su gran poder nos protege de cualquier daño severo. Esto quiere decir que si no caminamos confiadamente por èste mundo es porque no aplicamos nuestra fe lo suficiente. Pues es una promesa que èl nos hace. Entonces creàmosle, confièmos en èl, y como dice un versículo: "El hará".
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