Dios nos manda a decir por medio del apóstol Pablo que aquellos que no obedezcan u obedezcamos las instrucciones que se nos dan en la carta a los Tesalonicenses, que seamos expuestos públicamente para ser reprendidos, pues así sufriremos vergüenza y nos arrepentiremos. Pero ello no implica que seamos enemigos de los demás sino tan sòlo hijos desobedientes de èl.
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