Los tiempos difíciles que pasamos son tiempos de prueba y entrenamiento, no son tiempos para desanimarnos. Es precisamente en esos momentos cuando Dios nos lleva de la mano o nos lleva cargados para que no seamos lastimados. Y los pasamos para luego ser nosotros los que preparemos y entrenemos a otros. Pero también es en esos momentos en los que experimentamos SU paz.
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