Nos dice el apóstol Pedro en su segunda carta en el capìtulo 2 y verso 22, que: Los perros vuelven a su vòmito y la puerca lavada al lodo, eso, refiriéndose a quienes tienen un conocimiento de quièn es Dios, quièn es Cristo, y quien es el Espíritu Santo, pero, en lugar de creer en ellos, màs bien siguen viviendo según la carne. A los que sì creemos y los seguimos nos llama HIJOS.
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