Contaminamos algo cuando le echamos substancias o elementos que le hacen daño. El agua, por ejemplo, si le echamos cloro la limpiamos pero si le echamos tierra la contaminamos. Así, nuestra alma y nuestro espíritu si le echamos palabra de Dios las limpiamos, pero si le echamos malos hàbitos, malas palabras, odios, envidias, etc. los contaminamos.
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