lunes, 2 de marzo de 2015

Nos ha concedido todo.

Dios, cuando nos llama, nos concede todos los elementos para que vivamos una vida plena. Nos narra el apóstol Pedro en su segunda epístola que, cuando Dios nos llama, como nos llama por su propia voluntad y gloria, nos concede todos los recursos para que vivamos felices y plenos en èsta vida. Pero para ello hemos de conocerle bien, y la única forma es encontrándonos con èl todos los días en oración, estudiando su palabra y comunicándonos con aquellos que le conocen.

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