viernes, 29 de mayo de 2015

Con saludo santo.

El apóstol Pablo cierra la carta a los creyentes de Tesalònica instándolos a que saluden a todos, que no haya discriminación entre los hermanos y las hermanas. Que seamos respetuosos para con todos y con todas. Eso agrada a Dios, pues èl tampoco tiene discriminaciones para con ninguna persona. Delante de Dios todos somos iguales, ricos y pobres; hombres y mujeres; blancos y morenos; indígenas y ladinos, etc.

No hay comentarios:

Publicar un comentario