El apóstol Pablo nos narra en la primera epìstola a los Tesalonicenses que Cristo murió para que nosotros, sea que estemos vivos o que muramos seamos de èl y para èl. Esa fue la razón de la muerte de Cristo, venir y separar a los suyos de los impíos. Y, por su inmensa misericordia a nosotros nos puso del lado de los suyos. Amèn.
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