El apóstol Pablo nos insta a que en las dificultades, en los problemas, en las situaciones que nos son adversas, no reneguemos del Señor ni al Señor, sino que màs bien demos un ejemplo de sufrir con gozo. Esto no implica que si tenemos penas y angustias nos estemos riendo todo el tiempo, lo que implica es que no murmuremos y que no nos preguntemos ¿Por què eso me pasa sòlo a mì? ¿Por què me tenía que venir a pasar èsto ahora? etc.
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