Nos enseña Salomòn que cada momento que Dios nos regala debemos gozarlo. Ciertamente hay momentos duros, momentos difíciles en la vida. Pero, la mayoría de los momentos los podemos disfrutar. Disfrutemos el estudio, los compañeros, a la gente buena, a los hermanos de la iglesia, a nuestros líderes, a los amigos y vecinos, y sobre todo disfrutemos a Dios.
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