Algo que debemos de tomar en cuenta como creyentes es el cuidado que hemos de tener al hablar. Una persona no creyente debe recibir de nosotros los que sì creemos y seguimos a Dios, un ejemplo claro y contundente de que al estar en Dios y en Cristo, se es diferente. Pidamos al Espíritu Santo nos guìe en cada momento para que cuidemos nuestra lengua y nuestras palabras.
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