El respetar lo ajeno y al ajeno es agradar a Dios. El que no hagamos daño al prójimo es mostrarle nuestro amor no sòlo a èl, sino también a Dios. Jesús resumió los diez mandamientos de la ley de Dios, a dos: Amar a Dios sobre todas las cosas, y, amar al prójimo como nos amamos a nosotros mismos.
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