Pablo nos explica que el castigo para los que no obedecen el evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, ni los mandamientos de Dios Padre, que no respetan al Espíritu Santo ni lo honran, será un castigo eterno, lejos de la presencia de Dios y sin gozar del poder de su majestad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario