lunes, 8 de junio de 2015

No se alarmen.

A escasos veinte años de la ascenciòn de nuestro Señor Jesucristo al cielo, los Tesalonicenses ya querìan ver cumplida la promesa de su retorno. Ante èsta situación Pablo les explica que todo tiene su momento en èsta vida, y que lo que les correspondìa hacer era vivir quieta y reposadamente. Y ese consejo es también para nosotros.

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