El hombre no puede buscar y alcanzar la perfección, la santidad, y la altura del varòn perfecto por sì sòlo. Es Dios quien lo hace por nosotros. Y lo hace cuando nos somete a situaciones que nosotros no podemos controlar en nuestras vidas, para así, demostrarnos que èl es el Dios de los imposibles y para que al salir de esas situaciones, entonces ya estemos transformados sin darnos cuenta.
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