Pablo nos explica por medio de la carta a los Tesalonicenses que, Dios le prometió a Noè no destruir èste mundo con agua pero sì con fuego, cuando Nuestro Señor Jesucristo vuelva triunfante. Y lo hará con la finalidad de destruir a todos aquellos que no creen en Dios, a todos aquellos que no obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
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