Jesucristo mismo y Dios Padre quienes nos llamaron y nos amaron, son quienes nos consuelan en nuestras penas. No debemos de creerle a los predicadores que enseñan que al venir a los pies de Cristo nuestros problemas se acabaràn. Eso es una mentira. Dios no nos ofreció eso, lo que èl sì ofreció es estar con nosotros todos los días para ayudarnos a solucionar los problemas.
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