Dios desea un camino de paz y tranquilidad para los suyos, pero el camino de las personas que hacen el mal es un camino de muchos problemas, de muchas angustias, de muchos dolores. Por ello, aunque en apariencia el camino de ladrones, mentirosos y malvados pareciera fácil, nos dice la escritura que su final es de muerte. Y no es eso lo que Dios desea para nosotros sino darnos vida en abundancia para siempre.
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