Dice la escritura que dichoso el hombre que le pide a Dios sabiduría e inteligencia en lugar de riquezas. Porque con la sabiduría y la inteligencia se tiene paz de espíritu y se añaden riquezas. Pero las riquezas no pueden comprar sabiduría, ni inteligencia, ni mucho menos añadir paz de espíritu.
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