La obligación de un padre sobre los hijos no solamente es proveerles dinero y ya, sino también debe de ser un amigo, un maestro, un consejero, un compañero de sus hijos. Por ello, èl no sòlo puso la semilla en nuestro corazón sino también nos dejó el agua de SU palabra para que la riegue y la haga nacer, crecer y multiplicarse para dar mucho fruto.
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