Dios desea que tengamos riquezas y que gocemos de todo lo agradable que èl puso en el mundo. Pero sobre todo desea que tengamos sabiduría, pues los bienes y las riquezas se pueden terminar, pero con sabiduría los podemos volver a obtener. Mientras que el dinero y los bienes no compran sabiduría, pueden darnos instrucción y educación pero no compran sabiduría.
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