Nos cuesta creer en un Dios que se burla de las personas, esto es porque, al Dios que conocemos sòlo le conocemos atributos y no anti-atributos. Pero lo que sucede es que Dios da a cada uno lo que se merece. Y a los buenos y que hacen buenas obras los premia, pero a los malos y que hacen malas obras los castiga. Lo que significa que no es que Dios actùe mal en contra de los malos y los burlones sino que simplemente reciben lo que se merecen.
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