Dios se da a conocer a los que le aman, y una forma que tenemos para demostrarle a Dios que le amamos es pasar tiempo con èl. Pasar tiempo con Dios no significa irse a esconder a una montaña sin hablar con nadie. No fue precisamente lo que hizo Jesús, ni los discípulos, ni Pablo, ni lo que han hecho los grandes evangelistas que han ayudado a proclamar el evangelio de Dios. Es dedicarle tiempo en medio de todos nuestros compromisos del diario vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario