La diferencia, dice la escritura en Proverbios 10:8, entre el sabio y el necio es la "obediencia". El obediente agrada a Dios y recibe todos sus favores, mientras que el necio desagrada a Dios y sufre castigos y consecuencias de su desobediencia. Pues por no obedecer se enferma, se agota, se entristece, y hasta puede llegar a morir. Pierde el contentamiento porque sus planes no le salen, pero no le salen porque no confía en Dios sino en èl mismo.
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