Tres son las grandes preocupaciones de una persona normal: vivienda, comida y vestido. Y Dios lo sabe, por ello es que nos dice en los proverbios que no utilicemos trampas, ni negocios sucios que a èl no le agradan con tal de conseguir esos renglones de vida. El se preocupa de sus hijos, de los justos, y por ello quiere que sigamos el proceso normal de la vida, sin revelarnos con malas pràcticas o mañas para hacer negocios sucios.
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