Ninguna persona sin instrucción ni enseñanza puede ayudar a otros en momentos de angustia, de penas o de sufrimientos. Por ello la escritura nos llama a nosotros como médicos espirituales a que nos preparemos todos los días con amor, con entusiasmo, con dedicación para poder estar preparados emocional, física y espiritualmente para ayudar a otros cunado Dios nos llame.
No hay comentarios:
Publicar un comentario