martes, 21 de octubre de 2014

De la familia.

Reconocemos que una persona es otro miembro de la familia por los apellidos, en ocasiones los hermanos no nos parecemos físicamente pero sabemos que somos familiares porque tenemos los mismos apellidos y somos hijos de los mismos padres. Eso nos sucede con Dios, en el momento que reconocemos que la sangre de Cristo es suficiente para pagar nuestros pecados, nos hacemos parte de la familia de Dios, aùn y cuando, sigamos llevando los apellidos de nuestros padres terrenales y nos nos tengamos parecido entre sì.

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