Nos exhorta Pablo en Efesios (4:29), a que con nuestras palabras edifiquemos al cuerpo de Cristo que es la iglesia. Y que, con nuestras palabras atraigamos a quienes aùn no son parte de la iglesia. Por ello debemos cuidarlas, debemos pensarlas antes de decirlas, pues una ofensa, un desprecio, una mala expresión puede lastimar a alguien y alejarlo de los caminos de Dios.
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