Nadie en èste mundo viene sin el control de Dios. Dice la escritura que hasta los hombres que nacen solamente para hacer o hacernos daño, Dios los ha permitido con un propósito. A Dios nada ni nadie lo toma por sorpresa. A Dios no se le escapa nada de las manos, todo lo ha planeado èl mismo desde antes de la fundación del mundo. Repetimos: todo y todos tenemos un propósito en Dios.
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