Santiago, en su epístola nos insta a que creamos que predicar el verdadero evangelio de Jesucristo, que es el evangelio de la cruz, a que nos debemos de sentir dichosos y no despreciados por Dios, cuando padecemos sufrimientos, problemas, dificultades en el Ministerio. No podemos tener privilegios en el reino de los cielos sin tener dificultades. Y si las tenemos debemos considerarnos dichosos dice Santiago.
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