Santiago nos enseña que la lengua humana es pequeña pero tiene un poder de destrucción tremendo. Nos dice que nadie la puede controlar, que està llena de mucho veneno. Esto nos trae a la conclusión de que debemos depender de Dios para guardarla en todo momento, pues la posibilidad de lastimar a alguien cada vez que la usamos... es muy alta porque es pequeña pero muy poderosa.
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